El talento y las mil caras del ego

El talento es una suma de inteligencia y aptitud, tal como lo define la RAE en su primera acepción. Ahora bien, ¿qué es la inteligencia? ¿qué es la aptitud? ¿Es la aptitud una forma de inteligencia? Indudablemente lo es.

La aptitud abarca conceptos como la capacidad, competencia y desempeño, de manera que aborda de modo muy amplio el dominio de todo tipo de habilidades humanas, también la de comprender. El talento por tanto, desde esta perspectiva es la cualidad o cualidades que son sobresalientes en una persona. Y en cuanto a la inteligencia, en el año 1983 Howard Gardner habló  por primera vez de las Siete Inteligencias en su libro “Marcos de la mente», desafiando con ello la visión clásica que concentraba la inteligencia humana en un Cociente Intelectual (CI) donde se medían solo la capacidad lógico-matemática y la capacidad lingüística.

Hoy no es necesario desmontar aquella visión de principios del siglo pasado y que nos ha mantenido anclados a una pequeñísima parte de nuestras capacidades. Sabemos que somos emoción, espíritu, energía sutil, mente y cuerpo. Y que todo ello encierra sabidurías, intuiciones, aptitudes e inteligencias. Todas vienen “de serie” en mayor o menor medida, y estamos aquí para explorarlas, sacarlas a la luz y alcanzar así la máxima expresión de nuestro Talento. Nuestra «Expresión Esencial”.

El Talento es, desde esta visión, una capacidad Total y Unificadora en el ser humano, que permite una verdadera explosión de nuestras capacidades hacia cualquier ámbito de desarrollo.

Sí es cierto que tenemos una tendencia, un especial gusto o inclinación a ciertas parcelas. Pero esto no significa que no seamos absolutamente capaces y talentosos en otros ámbitos, sino más bien que hay algo en lo que, como parte de un continuo de amor y vida, venimos a ser “únicos”. Éste es nuestro verdadero TALENTO.

El riesgo de creer que tenemos talento (sin mayúscula) en una parcela, nos lleva a identificarnos con un solo rol. “Soy bueno en…”  y a la vez “soy incapaz de…” La identificación es posible de manera positiva y negativa, pero si nos identificamos con una parcela, automáticamente nos incapacitamos para otras. Esto es el ego. El ego, que ascendido es una vía directa hacia la Luz, en la torpeza de creernos fundidos con un solo y/o principal desempleo y talento, es oscuridad y sombra: No podremos ver más allá del rol.

¿Cómo explorar el talento sin identificarnos con los resultados?

Esta pregunta es también la respuesta.

Permanezcamos abiertos, activos, curiosos y dispuestos todo el tiempo al aprendizaje y a la sorpresa. No hemos llegado a ninguna parte. La vida es un río que fluye incesantemente. Es profundamente egóico pensar que ya hemos llegado, porque nos ancla a una o mil máscaras que dolerá quitarse.

Tal vez el camino sea apartarnos de los talentos y crecer hacia nuestro TALENTO. Pero solo es una posibilidad hacia la que mantenerse abierto…

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Un comentario sobre «El talento y las mil caras del ego»

  1. Me parece una reflexión inteligente que invita a un completo análisis introspectivo, con el fin de ………. «seguir creciendo», lo que, sin duda, contribuirá a ser más libres y, también, más útiles a nuestros semejantes.
    ¡Enhorabuena!.
    R.J.B.

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