Coaching espiritual: Objetivos a más largo plazo

Ciencia espiritual, Coaching, Human potential, Transformación, Universo cuántico

Cuando en coaching hablamos de objetivos, siempre pedimos a nuestros coachees que los definan con el detalle máximo. Son importantes los tiempos, la precisión, los pasos para trazar el camino… Cuando en nuestra exploración vital hablamos de objetivos, muchos que somos coaches, optamos por definir objetivos más amplios, más abstractos o de algún modo abiertos. Cerramos los ojos, y sin la vista somos capaces de ver una posibilidad informe que poco a poco y con el total de nuestra intención allí puesta, moldea nuestro objetivo, digamos “último”.

Sabemos que es posible intervenir la realidad y configurarla “a capricho”, si por “capricho” entendemos mucho más que la materia o forma (quiero un determinado coche, casa, trabajo…), que también es posible, aunque las reglas del juego son otras, y vamos a lo esencial, a formas de vida, sensaciones, afinidad, auto-encuentro…

Hay formas y formas de lograr objetivos. La primera nos lleva directos a la realidad que pisamos. Medimos límites y recursos, tiempos de ejecución, acciones y medición de los resultados… Somos pequeños emprendedores, con una empresa grande ante nosotros que se llama la propia vida. (A veces solo “momento vital” o parcela de nuestra vida). La segunda nos lleva directos al sentido último de nuestra existencia. Es un paso ulterior, y no desatiende el primero. Es, me atrevo a asegurar, el camino hacia la felicidad.

La realidad inmediata, diseñarla como marco idóneo para un desarrollo futuro mucho más amplio y complejo*, es el primer escalón para saber que tenemos “poder” (en el mejor sentido) para crear una vida acorde a nuestros deseos. Pero el paso siguiente solo es posible con el abandono de las defensas, con la apertura máxima, con la comprensión del poder (de nuevo) de la intuición, de la mente cuando está libre de cargas… Es una exploración distinta que pide un “soltarse” de todas las amarras, incluidos los objetivos perfectamente definidos de los procesos de coaching vital, para entrar en el campo de coaching espiritual, el lugar donde la “realidad” y lo posible se dan la mano.

*Complejo no significa “difícil”. La complejidad atiende a todas las dimensiones del Ser, y como las trata todas, logra la integración de las partes en un “todo” unificado y coherente. Esto es una visión holística del trabajo con objetivos que llevamos a cabo en los procesos de coaching.