Sometiendo la vida a examen

10 comentarios
Filosofía, Human potential, Transformación

ROMPER CADENAS1

Si algo bueno tiene la vergüenza que a veces cubre a los seres humanos, es que nos obliga a actualizarnos en teorías y doctrinas (parot es un ejemplo candente) que representan nuestro mundo; no el único posible, pero sí el que aceptamos, el que damos por válido hasta con sus “maldades”, en algunos casos tan grandes/graves como el asesinato y la impunidad, dos realidades imposibles por impensables, pero que nos gobiernan.

Queramos reconocerlo o no, queramos verlo o no, hay un pacto de esclavitud que suscribimos todos a un amo que se llama la “ley” (humana, se entiende), por el que lo legítimo es secundario. Así, se hace ley frente al maltrato, la violación, la libertad de expresión o la fiscalidad, y con la legislación se arrasan derechos legítimos, naturales, como la propia vida.

Pero sí, ahora todos sabemos lo que significa parot. Sabemos que es una doctrina que regula determinadas decisiones judiciales, y que lleva el nombre de un asesino, Henri Parot, y mientras la nombramos pocos nos preguntamos cómo puede nada común llevar el apellido de un asesino, opinamos sobre la justicia en torno a la aplicación o no de la misma, pero no nos damos cuenta de cuán poco pesa lo legítimo, y cuán menos lo verdaderamente humano. Con esa ligereza y con esa facilidad creamos doctrinas, legislamos y aplicamos lo que pretende ser justicia; y con esa ligereza sometemos a análisis lo que nos rodea. (¿Podemos siquiera imaginar una doctrina  “Adolph Hitler” llamada a ejercer la justicia y el bien?)

Las palabras no son anécdotas, no son solamente utensilios que tenemos a mano. Las palabras que elegimos para construir nuestro mundo son el mundo mismo: doctrina anti-terror, o anti-parot, hubiera servido al pensamiento y a la reflexión al mismo tiempo que a la justicia. Pero evidentemente ésta es solo una excusa para recordar que cada uno de nosotros es partícipe del mundo tal como nos lo presentan los medios, que no debemos llevarnos las manos a la cabeza ni patalear o maldecir porque las decisiones judiciales revocan “doctrinas parot” y ponen en la calle a una mujer que ha arrancado vidas de cuajo. Nosotros le hemos dado el poder a la ley/justicia de actuar sin legitimidad y de manera impune. Nosotros somos esclavos del amo.

10 thoughts on “Sometiendo la vida a examen”

  1. xantiaguitar dice:

    Hola Olga. En efecto hemos creado un sistema legal que no nos está fucionando porque le hemos dado vida propia.

    Ni todo lo “bueno” es “legal”, ni todo lo “legal” es “bueno”.

    Cuando la ley tiene más poder que un juez, para qué sirve un juez? El ser humano ha creado las leyes y las leyes deben tener una flexibilidad que a día de hoy no tienen.

    Quien debería decidir a última instancia sería el juez.

    La pregunta es… cómo podríamos crear un sistema en el cual la última decisión la tuviese un juez, sin que la sociedad arremetiera contra él por contradecir las leyes? Desde luego, creo que esta sería una solución, pero me queda esa cuestión…

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  2. Quizá las fórmulas vayan llegando solas, pero hay que ponerse antes en el camino de la libertad. (Y me refiero a la libertad mental). Como suele decirse, para ver las mejores vistas hay que salir del valle y subir a la cima. Hoy no vamos a crear nada que solucione cuanto nos atañe y preocupa, pero vamos a sembrar los mimbres.

    Cuando insisto en la libertad mental y la reflexión es porque toda fórmula parte de alguna idea, de un germen, y somos nosotros los responsables de encontrar ese germen. No llegamos a ejercer reflexión más allá de lo que nos diseñan: “Estrasburgo tumba la doctrina Parot”. Sin reflexión profunda que nos cambie poco a poco (que haga algo en nosotros, que para eso sirve la experiencia y cuanto nos rodea) pronto olvidamos la noticia y pasamos a la cuestión siguiente: lo que reflejan los medios como si fueran escaparates donde se exhibe el producto disponible.

    Resulta que queremos producto que no está disponible. Queremos crear. Y para crear tenemos que dejar de mirar los escaparates, y menos aún de creer que solo existe lo que venden los escaparates.

    Como músico, sabes que la creación es insonora (físicamente hablando), pero tú sabes cómo suena incluso antes de componerla. Sin embargo, para acceder a la “música potencial” debes abandonar el ruido evidente, escuchar más allá. Imagina que buscaras una innovadora creación musical dentro de la obra de Vivaldi, convencido de que es allí dentro donde está tu creación; es más que probable que lograras componer solo copias, más o menos ingeniosas pero en definitiva copias.

    La cuestión no es si ley o justicia y quién es más de los dos o quien ha de decir la última palabra. La cuestión es si un juez es una figura “razonable”, si existe la posibilidad de justicia humana, si una ley puede ser tal en tanto no sirva a los derechos de todos, quién hay que ser para poder legislar, cómo (en cuanto a humano) hay que ser para poder juzgar, quién, por cierto, decidiría estas cosas… Por eso decía que no es un hoy para mañana, sino el lugar en el que yo voy más allá de mí mismo y de mis creencias y quizá termino descubriendo algo nuevo.

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  3. xantiaguitar dice:

    Está claro, tenemos que volver a empezar. Tenemos que volver a nacer como sociedad, rediseñarlo todo, necesitamos un nuevo renacimiento, un florecimiento… aunque como bien dices, es algo transitorio, no es algo que se derrumbe y mañana nazca otra cosa… pero sí podemos comenzar hoy a redefinir lo que queremos y cómo lo queremos 🙂

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  4. Pedro Enguita dice:

    Mi querida Olga, ya pasada la medianoche, lucho contra mi propio pudor para escribir dos palabras que puedan estar a la altura de reflexiones de gran calado como lo son, sin ningún género de dudas, las tuyas…son millones las personas que hoy habrán centrado sus conversaciones, opiniones y reflexiones en el caso “Parot”, pero escasas lo son las que han dedicado parte de su valioso tiempo a dar varios pasos más allá, las que han intentado, con mcho esfuerzo, abrir las puertas a reflexiones que puedan remover conciencias…a generar esos movimientos de base que cambian el mundo cada día…tú eres una de ellas…permíteme que te lo agradezca compartiendo contigo mi modesta opinión, confío en tu generosidad para no juzgar reflexiones de alguien sin duda menos cultivado que tú en estas lides….

    Se me viene a la mente el concepto de multiculturalidad como símil para intentar entender esa delgada línea que separa lo justo de lo injusto, lo legal de lo ilegal, lo razonable de lo disparatado…para llegar a la conclusión de que cualquier punto de partida debe estar basado en un nivel básico aceptado por todos…

    La convivencia entre culturas ha sido siempre sinónimo de conflicto, conflicto que por sí mismo ha situado la batalla intercultural en tres posibles escenarios: asimilación: las culturas fuertes engullen a las más débiles; multiculturalidad: las culturas coexisten entre ellas dentro de un mismo espacio; interculturalidad: se produce un intercambio entre ellas, hasta llegar a un riquísimo mestizaje cultural..

    Toda solución conlleva sus propios problemas, que aumentan su presencia a medida que crece la preocupación por la identidad colectiva, y llegados a este punto, las culturas se transforman en sujetos de derechos fundamentales. Y es aquí donde toca de repente, encontrar una solución más estructurada, es aquí donde el símil con la delgada línea que tú planteas, nos lleva a la primera reflexión, la de afirmar un nivel básico transcultural aceptado por todos. Y ese nivel básico no es otro que el nivel ético o de los derechos humanos. En ese terreno no se admiten cesiones ni componendas.

    Solo a partir de lo anterior se pueden admitir diferentes escenarios.

    Antiguamente, la educación reproducía en las generaciones siguientes, lo admitido por cada sociedad. Inevitablemente, era tradicional y conservadora. Este modelo, al igual que el inmovilismo de la justicia actual, es válido para sociedades estáticas y homogéneas, pero no para la que nos ha tocado vivir, dinámica, intensa, devastadora en ocasiones, pero con mucha mucha piel que sentir.

    La cultura no puede solo transmitir, tiene que inventar a partir de la experiencia histórica…como la Justicia, y ahí estriba el gran reto de esta última, empaparse de todo lo anterior para alcanzar un equilibrio y evitar que, paradójicamente, los derechos humanos se sientan agredidos por decisiones que se dicen “justas”.

    Afortunadamente, y a pesar de la doctrina parot, mañana la vida seguirá siendo una aventura maravillosa…

    Gracias por removerme por dentro.

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  5. Querido Pedro, gracias por comentar, destinar tú también ese tiempo, ya entrada la medianoche, para hacer lo que toca realmente: filosofía. Es tiempo de ahondar en lo que sucede mientras vivimos intensamente. Creo que esa es la verdadera cuestión de base; sometemos la vida a examen, y en el camino vivimos con mucha más profundidad y energía, con más entrega y más ganas, tal vez porque reflexionada, la vida cobra un sentido distinto, y porque libres, sabiendo qué es qué, nada que debamos vivir o experimentar puede quedársenos en el tintero, ni nada baladí puede detener nuestra atenta mirada.
    Besos.

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  6. ¿Y no estamos en eso, Santiago? Creo que vamos teniendo ese marco de desarrollo que nos hemos pedido a los Reyes”””” 😉

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  7. xantiaguitar dice:

    Efectivamente Pedro, lo que debemos buscar es precisamente un punto de encuentro como decía Herman Hesse.

    Os sugiero altamente el libro “Ética mundial: un consenso entre humanos” de Leonardo Boff

    http://m.casadellibro.com/libro-etica-mundial-un-consenso-minimo-entre-los-humanos/9788488490339/809642

    Es un pequeño facsímil de 50 páginas de una conferencia que dió en Casa de América, que no tiene desperdicio alguno.

    Y como soy un enamorado de las citas, os dejo esta:

    “Todo lo que una persona pueda imaginar, otros podrán hacerlo realidad.” Julio Verne.

    🙂

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  8. Pedro Enguita dice:

    Gracias Santiago, procuraré encontrarlo y compartir con vosotros las enseñanzas que de él extraiga…mientras tanto, yo también os dejo una cita que siempre tengo presente en mi filosofía vital, que no es otra que sentir cada instante..devorarme la vida…

    “Los días del hombre son como la hierba, sobre ella pasa un soplo, y ya no existe…” (Salmo)

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  9. Gracias a los dos por los salmos, reflexiones, libros y recordatorio de que la vida está para ser exprimida hasta la última gota.

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  10. Pingback: Olga Casado – Space Brush

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