¿En qué se basa hoy el éxito de un proyecto?

El contexto siempre es cambiante. Ya lo dijo el filósofo Heráclito hace 2.500 años, pero todavía hoy nos resulta realmente difícil aceptar de buen grado todo lo que conlleva la realidad del cambio. Somos más proclives a reaccionar que a prever e incluso promover nosotros el cambio. Nos resulta tan ardua la etapa del duelo, que evitamos a toda costa vernos imbuidos en ella. Por eso adaptamos lo que tenemos de la manera que nos resulta menos traumática o peligrosa para la estabilidad que anhelamos.

Siempre hay que ver la primavera cuando se inicia el otoño. Es el único modo de hacer en tiempo y forma lo que es necesario para ver brotar nuestra idea como un proyecto real y viable. Cada vez los sectores son más complejos, y las personas que necesitamos como pieza clave para poner en marcha nuestras ideas, son más conscientes de sí mismas y por lo tanto eligen proyectos a la medida de sus capacidades y aspiraciones. (Esto es aplicable a los equipos, clientes y también proveedores)

Hoy, cualquier proyecto que pretenda una presencia relevante y sólida a futuro dentro de su mercado, debe basar su estrategia en cuatro pilares fundamentales:

  1. Crecer
  2. Ser tecnológico
  3. Potenciar y retener el talento
  4. Contextualizar y generar valor en el marco social en el que se integra

Esperar a mañana para hacer todo esto es iniciar la siembra cuanto otros ya están recogiendo los frutos.

Todavía en muchas empresas se le da un valor relativo a la idea de desarrollar el talento. Se realizan planes de formación en muchos casos baldíos, que solo cubren el expediente de lo que «se debe hacer en la empresa». Todavía se despide mucho más de lo que se retiene, porque se aísla la variable «talento» en la ecuación «crecimiento».

A la pregunta ¿Estamos creciendo? y ¿por qué?, raramente respondemos haciendo un análisis de medios y oportunidades acordes al talento que tenemos en nuestra empresa. En general se es más proclive al cierre de unidades de negocio que a la reestructuración que pueda ser necesaria para seguir siendo interesantes para el mercado. Muchas empresas avanzan de esta manera, centrándose en la nueva oportunidad de mercado y no en lo que ya tienen en casa. Es inevitable que una empresa así, en un contexto como el actual, vea resentida su imagen. Las personas sí importan.

Cuando una empresa desarrolla cambios basados en un enfoque sistémico, analiza toda pieza que integra su estructura, y realiza sus ecuaciones basándose en la interacción y no aislando unidades de medición, áreas de actividad, etcétera; no solo moderniza su modelo de gestión. Además, y principalmente, se humaniza como empresa, y por lo tanto se prepara también para el siguiente paso evolutivo.

Una empresa que hoy es sistémica, ya está fertilizando el suelo para años de buena cosecha.

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